El Ángel Revelador, de la Clarividencia y los Tesoros Ocultos
Ariel es el 46º Ángel Guardián de la Cábala, que se sienta en el coro radiante de las Virtudes. Su nombre divino significa «Dios Revelador». Une el brillo de la conciencia del Sol con la belleza intuitiva de Venus. Ariel es el gran ángel de la clarividencia, los sueños proféticos y el descubrimiento de tesoros (materiales y espirituales).
Ariel tiene el poder de levantar el velo de la ilusión para revelar lo que está oculto. A menudo se comunica con sus protegidos durante el sueño, a través de sueños simbólicos, o por sincronicidades fulgurantes en estado de vigilia. Ayuda a recuperar objetos perdidos y verdades olvidadas.
Las personas nacidas bajo su influencia poseen una intuición extraordinaria, una gran sensibilidad artística y un don para desentrañar enigmas. Ariel enseña que el mundo material es un vasto libro de símbolos que solo hay que aprender a leer con los ojos del corazón.
En el amor, Ariel favorece una conexión casi telepática entre los compañeros. Ayuda a las almas gemelas a reconocerse intuitivamente, a menudo a través de sueños premonitorios antes de su encuentro físico.
Si tu relación está manchada por secretos no dichos o tóxicos, Ariel revelará la verdad con dulzura (Venus) en lugar de con violencia (Marte). Permite comprender las verdaderas intenciones (los pensamientos ocultos) de tu pareja.
Él sana las penas de amor revelando en los sueños el sentido kármico de la ruptura.
En el trabajo, Ariel es de gran ayuda para todas las profesiones de investigación, investigación, arte y psicología. Ayuda a descubrir la «pepita» (el tesoro oculto) que hará el éxito de tu empresa.
Invoca a Ariel antes de una negociación importante: te otorgará la intuición para leer los pensamientos de tus interlocutores y comprender sus estrategias ocultas.
Atrae la suerte material y financiera a través de oportunidades inesperadas o inspiraciones geniales.
La energía de Ariel es muy calmante para el sistema nervioso. Es particularmente recomendable para curar trastornos del sueño, insomnio y para pacificar las pesadillas.
También actúa sobre los órganos de la percepción (los ojos, los oídos, pero también la glándula pineal). Fomenta una salud basada en la escucha intuitiva de las necesidades profundas del cuerpo.
Espiritualmente, Ariel es el maestro de la Oniromancia (la interpretación de los sueños). Ayuda al buscador a comprender el lenguaje de su inconsciente.
Inicia en los misterios de las crónicas akáshicas, permitiendo recuperar la memoria de sus vidas pasadas o comprender su misión del alma. Muestra que cada elemento natural (un pájaro, una nube, un encuentro) es un mensaje codificado de Dios.
En el Árbol de la Vida, Ariel conecta Tiphereth (el Sol) con Netzach (Venus). Hace descender la conciencia solar en el ámbito de la imaginación, el arte y las emociones.
Su nombre (el León de Dios) indica que se necesita un gran coraje para atreverse a mirar la Verdad de frente cuando se revela. Ariel nunca revela un secreto para destruir, sino siempre para permitir que el alma se realinee con la Belleza original.
Ángel Ariel, León de Dios y Revelador de los Misterios,
Te invoco para que tu luz levante el velo de las ilusiones en mi vida.
Concédeme el don de la clarividencia, para ver más allá de las apariencias.
Visita mis sueños, y libérame los mensajes de la Sabiduría Divina.
Ayúdame a descubrir las verdades ocultas y los tesoros de mi alma.
Protégeme de las mentiras, las pesadillas y la confusión mental,
Para que siempre camine en la verdad, la belleza y la luz.
Amén.