Dean Radin no es un místico, es un científico riguroso que ha pasado por los laboratorios de Princeton y del gobierno estadounidense. Frente al tabú de la parapsicología, ha aplicado los métodos experimentales más estrictos (doble ciego, generadores de números aleatorios) para probar lo imposible.
Sus resultados han desafiado sistemáticamente el modelo materialista puro, obligando a repensar la naturaleza de la realidad.
Como científico jefe del IONS (fundado por el astronauta Edgar Mitchell), Radin lleva a cabo experimentos de vanguardia. Uno de los más famosos consistió en probar que la intención focalizada de un meditador podía afectar el patrón de interferencia en el experimento de la doble rendija (el experimento clave de la física cuántica).
Ha demostrado en laboratorio que el cuerpo humano reacciona físicamente (ritmo cardíaco, conductividad de la piel) a una imagen impactante unos segundos ANTES de que esta imagen sea seleccionada aleatoriamente por el ordenador y mostrada. Esta es la prueba de una forma de retrocausalidad corporal.
Radin postula que fenómenos como la telepatía o la sanación a distancia no son 'magia', sino la expresión macroscópica del entrelazamiento cuántico. Si todo el universo está interconectado a nivel cuántico, entonces nuestra conciencia (que emerge de este universo) comparte estas mismas propiedades no locales.
Por lo tanto, nuestras mentes serían una vasta red interconectada, capaz de percibir e influir a distancia.
Un best-seller que reúne todas las pruebas científicas indiscutibles de la existencia de fenómenos parapsicológicos.
En él explora cómo la magia antigua (influencia de la mente sobre el mundo) está siendo validada por la física y la ciencia de la conciencia modernas.