Nacido en 1911, Olivier Costa de Beauregard se orienta hacia la física teórica. Se convierte en uno de los colaboradores del Premio Nobel Louis de Broglie, el padre de la mecánica ondulatoria.
Sin embargo, Costa de Beauregard siempre ha cultivado una gran libertad intelectual. Ante las extrañezas de la mecánica cuántica (que parecía imponer comunicaciones 'mágicas' instantáneas a distancia entre las partículas), rechazó los dogmas y buscó una solución que respetara la teoría de la Relatividad de Einstein.
Al proponer que la información pudiera viajar hacia el pasado (la retrocausalidad), chocó de lleno con la comunidad científica ortodoxa de su época. Sus vínculos con la parapsicología y su deseo de integrar la 'consciencia' en las ecuaciones de la física lo han relegado a menudo al margen del reconocimiento académico dominante.
Hoy en día, con los avances en el entrelazamiento cuántico y las nuevas reflexiones sobre la flecha del tiempo, sus trabajos pioneros son ampliamente rehabilitados y estudiados.
Propuso la explicación más elegante del paradoja EPR: la información entre dos partículas entrelazadas no viaja instantáneamente en el espacio, sino que viaja hacia el pasado (a lo largo del cono de luz) hasta su origen común, antes de retroceder en el tiempo hacia la otra partícula. Es el famoso 'zigzag' espacio-temporal.
Desarrolló una batería ecológica y ultra-rápida utilizando celulosa (proveniente de una alga verde) y agua salada, abriendo el camino a una electrónica flexible y no tóxica.
Es su aporte principal. Dado que las ecuaciones fundamentales de la física son simétricas respecto al tiempo (funcionan tanto hacia adelante como hacia atrás), Costa de Beauregard sostiene que la naturaleza no prohíbe la causalidad inversa.
En nuestro mundo a nuestra escala, la termodinámica impone que la causa precede al efecto. Pero a nivel cuántico fundamental, una onda avanzada puede viajar del futuro hacia el presente. Por lo tanto, el futuro participa activamente en dar forma al estado actual del universo.
Si el futuro puede influir en el pasado, ¿cómo se manifiesta esto para nosotros? Costa de Beauregard planteó la hipótesis de que la mente humana (la psique) funciona como un 'pozo' o un imán para estas ondas retrocausales.
Los eventos sincrónicos (esos accidentes imposibles que responden a nuestros pensamientos) serían literalmente información o influencias enviadas desde nuestro propio futuro, que nuestra consciencia capta en el presente. La física cuántica ofrece aquí un marco racional para explicar los fenómenos descritos por Carl Jung.
Su ensayo principal donde vulgariza poéticamente la idea de un universo donde la flecha del tiempo no es más que una ilusión estadística y donde el futuro retroactúa sobre el pasado.
Una obra más académica que explora en profundidad la simetría temporal y los fundamentos relativistas del universo.