Chris Fields no encaja en ninguna categoría académica clásica. Después de estudiar física y filosofía, se volcó hacia la biología computacional y la genómica en los años 90, participando activamente en las primeras grandes revoluciones de la secuenciación del ADN y las bases de datos biológicas.
Sin embargo, su verdadera búsqueda siempre ha sido una de las preguntas más difíciles de la ciencia: '¿Qué es un observador?' Para responder a esto, dejó los puestos institucionales tradicionales para convertirse en un investigador independiente, colaborando con físicos cuánticos y neurocientíficos de vanguardia en todo el mundo.
Fields ha sido profundamente influenciado por la teoría de la información de Shannon y las interpretaciones recientes de la mecánica cuántica (como el Darwinismo Cuántico de Zurek). Su enfoque es radical: considera que todo evento físico es fundamentalmente una transferencia de información.
Al observar cómo el autismo afecta la percepción, o cómo la inteligencia artificial procesa los datos, ha modelado la mente humana no como una 'máquina pensante', sino como una frontera matemática (una 'frontera holográfica') que filtra la inmensidad del universo cuántico para crear una realidad estable en 3D.
Fields ha publicado trabajos revolucionarios que muestran que la arquitectura del cerebro humano (redes de neuronas) realiza el mismo tipo de cálculos que la física utiliza para describir la estructura del espacio-tiempo cuántico (redes tensoriales).
Ha formalizado matemáticamente la idea de que el acto de observar (la conciencia) es lo que 'define' la frontera entre un sistema cuántico y el resto del universo, resolviendo teóricamente el paradoja de la medida cuántica.
Fields se adhiere a una visión cercana a la del científico cognitivo Donald Hoffman: nuestra percepción de la realidad (el espacio, el tiempo, los objetos sólidos) no es la realidad última.
De la misma manera que el ícono de una carpeta en la pantalla de una computadora no es la carpeta real (que no es más que una secuencia de 0 y 1 en un disco duro), nuestro cerebro ha evolucionado para proporcionarnos una 'Interfaz de Usuario'. La física cuántica nos dice que la realidad detrás de la pantalla es un océano de información entrelazada (entrelazada). El espacio y el tiempo son solo el lenguaje de programación de nuestra interfaz.
Si el espacio y el tiempo son solo categorías de percepción creadas por nuestra 'interfaz' para estructurar la información, entonces la noción de distancia causal se desmorona. Fields explica que el entrelazamiento cuántico (donde dos partículas actúan en conjunto a cualquier distancia) es la regla, no la excepción.
Una sincronicidad, en este marco rigurosamente matemático, ocurre cuando nuestra interfaz neuro-cognitiva filtra por error o por necesidad un 'lote' de información entrelazada. Percibimos dos eventos separados en el tiempo o el espacio (mi sueño y el evento real al día siguiente) como relacionados por un sentido milagroso, cuando siempre han sido, a nivel informacional fundamental, una sola y misma ecuación.
A diferencia de los autores de ensayos, Fields difunde sus conceptos avanzados (sobre la gravedad cuántica y las ciencias cognitivas) directamente a través de cientos de publicaciones científicas revisadas por pares.
La obra en la que introduce su teoría sistémica de los Holones y de la Holarquía, influyendo profundamente en el pensamiento sistémico moderno (notablemente Ken Wilber).