Nacido en Budapest, Arthur Koestler tuvo una vida digna de una novela de aventuras. Primero sionista, luego militante comunista, escapó por poco de la ejecución durante la guerra civil española (una experiencia relatada en 'Un testamento español'). Desilusionado por las purgas estalinistas, rompe espectacularmente con el comunismo y se convierte en uno de los pensadores políticos antitotalitarios más influyentes de Europa.
Sin embargo, a partir de la década de 1950, Koestler se desinteresa de la política para volcarse en una búsqueda metafísica y científica. Se interesa por la historia de las ciencias, la psicología de la creatividad, y finalmente se aventura en el terreno sulfuroso de la parapsicología y las anomalías estadísticas.
Deseando que los fenómenos 'telepáticos' o 'sincrónicos' sean estudiados con la rigurosidad científica de los laboratorios, Koestler utilizó su fortuna (y su herencia) para fundar una cátedra de parapsicología en la Universidad de Edimburgo, que existió mucho después de su muerte (suicidio asistido con su esposa en 1983, mientras sufría de enfermedades incurables).
Koestler salvó al biólogo Paul Kammerer (el padre de la Ley de Series) del olvido total al escribir 'El Abrazo del Sapo' (The Case of the Midwife Toad), una investigación brillantísima que rehabilita la memoria de Kammerer frente a las acusaciones de fraude científico.
Para reemplazar la idea reduccionista de que todo está hecho solo de átomos, Koestler inventó el concepto de 'Holón' (del griego 'holos' = todo, y el sufijo 'on' = partícula). Un holón es una entidad que es a la vez un todo en sí misma, y la parte de un todo más amplio.
Por ejemplo, una célula es un 'todo' autónomo, pero también es una 'parte' de un órgano (el corazón), que es una parte de un organismo (el humano), que es una parte de una sociedad. El universo entero es una 'Holarquía'. Esta visión interconectada de la naturaleza encaja perfectamente con el orden implícito de David Bohm y ofrece una arquitectura lógica a las coincidencias: las sincronicidades ocurren cuando diferentes holones resuenan entre sí a un nivel superior de la jerarquía.
En este pequeño libro que se ha vuelto de culto, Koestler establece un puente entre la física cuántica, la intuición de Kammerer, la sincronicidad de Jung y las investigaciones en ESP (Percepción Extra-Sensorial).
Argumenta que nuestra obsesión por la causalidad (A golpea a B) nos ciega sobre el otro gran principio del universo: la confluencia (o integración). Las coincidencias significativas son la expresión visible de este principio de integración que impulsa al universo hacia más complejidad y sentido.
La obra donde introduce su teoría sistémica de los Holones y de la Holarquía, influyendo profundamente en el pensamiento sistémico moderno (notablemente Ken Wilber).